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Para buscar y encontrar los lugares donde
disfrutar los sabores, colores, y texturas de la Patagonia. |
Vinos y quesos
. Provolone: Se considera que por contener pasta
semidura, un porcentaje alto en grasa y un sabor fuerte
se necesita para equilibrar esa potencia un vino rico en
taninos y estructurado que llene la boca, como un
Cabernet Sauvignon o un Malbec.
. Fontina: El fontina es un queso con un
porcentaje de grasa que no debe ser inferior al 45 por
ciento, combina adecuadamente con vinos gustosos, de
cuerpo robusto, tánicos y complejos, como un Cabernet
Sauvignon, Malbec o un genérico estructurado para que
limpien las papilas gustativas de la grasa sabrosa del
queso. |
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. Emmental (o queso suizo): Lo ideal para un
queso de alto contenido graso y de pasta compacta es
combinarlo con un tinto robusto, carnoso y armónico, o
con un Chardonnay fermentado en barrica de roble de
aromas avainillados y sabores complejos.
. Roquefort: Por su materia grasa, este queso
encuentra una hermandad ideal en un tinto genérico o en
un varietal con buena astringencia, de modo que el vino
permita limpiar la cavidad bucal. Pero otra alternativa
muy interesante puede resultar un blanco de cosecha
tardía, un Sauternes o un Tokay, donde ambos sabores tan
distintos coinciden plenamente porque cada uno mantiene
su identidad. Finalmente, un Oporto de aromas intensos y
sabor untuoso puede resultar un buen compañero de un
maduro Roquefort.
. Cheddar : Un Cheddar joven y suave puede
combinarse con un Sauvignon Blanc de buena acidez y
aromas herbáceos como la ruda, el pasto cortado o los
espárragos. Con un maduro Cheddar de consistencia firme
y sabor intenso, lo ideal es inclinarse hacia un vino
dulce de cosecha tardía, un Sauternes o un Tokay Aszú.
. Parmesano: Cuando se usa el Parmesano para
acompañar un plato principal hay que tener en cuenta que
es un queso aromáticamente intenso y de sabor picante.
Si el vino pensado es blanco, lo ideal es inclinarse por
un Chardonnay de buena intensidad de aromas y sabores, y
si se opta por un vino tinto, es preferible optar por
uno que contenga una alta concentración de taninos. Si
se degusta sólo para que mantenga su identidad, la
opción ideal es un Sauternes, un Tokay húngaro, o un
blanco de cosecha tardía. Si estos vinos no son de su
gusto, un Cabernet Sauvignon de buena estructura es una
alternativa válida. |
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